jueves, 23 de mayo de 2019

Política, Políticos y Sinvergüenza


Política, Políticos y Sinvergüenza

Esa es la trilogía nefasta, ¿porque una trilogía nefasta?, porque se hace una equidistancia, se hace una idea igualitaria entre estos tres conceptos.

Política es el arte de gobernar los pueblos, es el concepto más esencial y puro que existe. Es la manera de como gobernar, como nos relacionamos, como nos establecemos, es la teoría pura, es muchas veces la buenas o malas intenciones de las políticas puras, pero son conceptos, Ud. se queda con unas o con otras y nos hay mala política, sino como esta se aplica en la polis, y viene unido al segundo concepto, que es el problema de todos los políticos.

Los políticos, que son los operadores de la política, generan una aplicación, buena o mala de estos conceptos; maquiavélica, pragmática, social, calculo pronostico, más moderada, en fin, Ud., tendrá la opinión como opera cada uno de los agentes políticos, ya sean partidos o políticos en forma individual.

El tercer concepto importante es sinvergüenza; canalla, malvados, frescos, cara de raja si Ud. quiere. Este es el conocimiento que se le puede dar a los operadores de la política y que finalmente es por lo que se le termina criticando a estos operadores, pero que desgraciadamente se aplica para la política propiamente tal. Que la política es una mierda, que la política es una sinvergüenzura.

No señores, la política es un concepto unido, claro, preciso, limpio, poderoso, pero tremendamente honesto. Los que operan el concepto son los políticos u operadores políticos y son ellos los que le dan el principio negativo, por lo tanto, Ud., como lo hacen muchos en los medios de comunicación tanto escritos o en televisión, no critique la política, critique al político, porque la política es humana, es partidista, la política está en todo, en la economía, en su empresa, etc.

Como se ve, política es gobernar los pueblos, seguir preceptos para conseguir objetivos, y eso es lo puro, lo claro, preciso y lo más sano de todo, que es lo que realmente a nosotros nos debería importar, y por cierto criticar a lo que operan en la política, porque ellos son quienes finalmente son los que caen muchas veces en el tilde de sinvergüenzas.


Nelson Leiva Lerzundi
Cientista Político

jueves, 16 de mayo de 2019

La Democracia Participativa


La Democracia Participativa

La democracia participativa es directa no guiada por el oficialismo, gobierno o partido. ¿Qué queremos decir con esto? Que las democracias en el mundo no requieren de la llamada exclusivas de los partidos y, la muchedumbre puede ir a participar y entregar su voto libremente para escoger a sus candidatos, parlamentarios, etc., no en el sentido inmediato de la democracia directa griega, donde cada uno podía conferenciar por sí mismo, si no que claramente en el sentido de que la concurrencia es capaz de decidir y elegir las distintas candidaturas políticas.

¿Porque decimos esto?  Porque últimamente la democracia se entiende como elemento propio, sobre todo en gobiernos como Argentina, Venezuela y otros países, en que el oficialismo es el que genera y se creen los exclusivos dueños de la democracia, y las oposiciones, que tienen profundas diferencias, no son democráticas para ellos.

También, se determina y se espera que la democracia se entienda como un bien de todos, como un componente y patrimonio que represente convenientemente a todos los ciudadanos, y no caigamos en la caricatura de decir, somos, y aquí están los que constan conmigo y los que no lo están; como lo hizo la Kirchner como ejemplo, porque ahí generamos una polarización, una dualidad, que generalmente terminan en crisis de credibilidad y en crisis política, que la hemos tenido en todas las democracias en el mundo, por ello , los oficialismos no pueden ser los dueños de la democracia, ni tampoco la oposición puede imponer sus términos, se debe establecer un diálogo, una conversación, un camino, una negociación y eso al parecer es lo que han olvidado muchos políticos en el último tiempo.


Nelson Leiva Lerzundi
Cientista Político

martes, 7 de mayo de 2019

El año de los tiempos mejores


El año de los tiempos mejores

Es lógico pensar que, cuando se tiene que hacer un balance del primer año de los tiempos mejores del gobierno de Chile Vamos, debemos ser cautelosos y buscar formas de dar una visión más objetiva que  nos permita ver la realidad con calma y sin apasionamientos. Es en este esfuerzo que tratare desmenuzar, lo bueno y lo malo, entendiendo que desde un punto de vista estrictamente político el gobierno ha sido muy deficiente, pero empeñoso, sin sentido de autocrítica, pero con una fuerte respuesta presidencial a los problemas, dejándolos como prioridad en los medios, pero no siempre solucionándolos. 

Aunque en la gobernabilidad, funcionamiento y liderazgo presidencial, en esta materia, debemos entender como positivo el liderazgo presidencial y su coordinación política inicial en la toma de decisiones, pero que, poco a poco se ha ido convirtiendo en una parafernalia comunicacional y farándula política, que le hace muy mal país. Un día se dice una cosa y al otro día dice otra. Además que ha decidido postergar las principales reformas que prometió en la campaña electoral, dando prioridad a otros temas, como la implementación de una nueva política migratoria para ordenar el arribo de inmigrantes, dejando las reformas prometidas en segundo plano, las que desde mi punto de vista se ven muy  complicadas, porque el Gobierno no tiene mayoría en ninguna de las cámaras (legislativas).

Luego, en el manejo económico. En este punto, el gobierno tiene supuestamente muchas fortalezas por el conocimiento del presidente en este tema, lo que ha dado una alta expectativa a la ciudadanía, aguardos prometidos, para este, el segundo gobierno de Sebastián Piñera de más crecimiento y más empleo, Congruente con el eslogan de los “Tiempos Mejores”. No exenta de polémica eso sí. El presidente señala más de 140.000 nuevos puestos de trabajo en su primer año, cifra que ha sido cuestionada por algunos, apoyándose en los resultados trimestrales arrojados por el INE durante el 2018, los que arrojarían 0% de creación de empleo.

Además la sobre expectativa que prometió el gobierno en su campaña de tiempos mejores, término pasándole una cuenta bastante grande en su cuenta pública de este primer año, la que se refleja en la caída de las encuestas de aprobación en un 37%, cifra más baja de su segundo periodo.   

Desafortunadamente el estilo presidencial, personalista, ególatra, aficionado a las citas de los grandes personajes de la historia no lo ha ayudado mucho, ya que lo hemos escuchado en varias oportunidades, lo ha llevado sin duda a creer que lo hace bien y por ello abusa de su simpatía y de la informalidad, transgrediendo seriamente la dignidad del cargo. No en forma grave, pero preocupante, como el atreverse a contar un mal chiste machista, provocando la ira de las feministas y opositores. 

Para continuar el presidente presenta dificultades para ponerse en el lugar del otro y adolece de filtros, da por entender que se acepta la informalidad, pero debe entender las formalidades y protocolos del cargo, debe hacer un esfuerzo para no causarnos vergüenzas ni bochornos internacionales, no se espera que sea un “tonto grave “como se dice vulgarmente, sino que actúe con naturalidad y no busque simpatías para ser aceptado, sino que  sólo gobierne lo mejor que pueda.


Finalmente, y sin dudas, este es el primer año de esos tiempos mejores y, por eso tuvieron que  cambiar al lema “vamos avanzando”, porque lógicamente, Piñera, nuevamente nos demuestra que no tiene aforo político.

Son un gobierno gomero.. no tiene movilidad, se mantiene estático, de adorno, no escucha la muchedumbre, no da soluciones, no tiene credibilidad, está en continuo cuestionamiento, está en continua explicación, no se desarrollan las políticas públicas, en fin, un gobierno totalmente pretérito, sin capacidad política, ni productiva, con una oposición que no ha sido tan brutal; que está de vacaciones, que se está ajustando y aun así el gobierno se marca solo, lo ha hecho gran parte deficientemente y, eso demuestra que no hay oposición organizada.

Entonces, cuando el gobierno no hace una buena gestión, demuestra que no tiene  capacidad política, así de simple, no tiene capacidad de hacer cosas, sólo una, que es hacer marketing o la capacidad de destruir, lo que ya que se hizo, de reformar las reformas o de deshacerlas, para no concebir ninguna propuesta nueva, lo nuevo siempre tiene letra chica, que termina muerta en el congreso. 

Sin duda un primer año de gobierno de los tiempos mejores sin pena ni gloria.




Nelson Leiva Lerzundi
Cientista Político