jueves, 22 de agosto de 2019

El cinturón de fuego en la Araucanía.


El cinturón de fuego en la Araucanía.

La muerte de Matías Catrillanca, el robo de vehículos en una escuela rural, que afecto a cuatro  profesoras y dos niños en Temucuicui.

Desafortunadamente, estos son hechos lamentables, no tenemos por qué creerles a las profesoras, que esto es verdad, pero tampoco, no tenemos por qué no creerles. Pero el tema aquí es mucho más grave que eso, a raíz de que este gobierno miente y que se ha demostrado a lo largo de los días que se ha ocultado información y que se destruyeron pruebas de este lamentable acontecimiento, dejando de manifiesto que no existían imágenes de lo que había pasado. Resulta que ahora se reconoce que hubo grabaciones con una cámara Go Pro particular de uno de los Carabineros y que posteriormente fueron borrados.

Por tanto, ya no podemos confiar en Carabineros, y tampoco en el gobierno, este último, en declaraciones preliminares señaladas por el Intendente Luis Mayol involucra a Matías Catrillanca en el asalto y robo de los vehículos antes mencionados, delito que origina el operativo policial que termina con la vida del comunero Mapuche. ¿A quién le creemos?, lo único que nos queda claro, es que hay un problema en la Araucanía y que asesinaron injustamente una persona.

Entonces, ¿porque no actuaron solamente Carabineros simples, comunes y corrientes en el operativo?, ¿porque debió ir al lugar el grupo antiterrorista?, “el llamado comando Jungla de operaciones especiales” a resolver un robo común. No hay fuerza proporcional, porque obviamente en el robo común, sólo hay que detenerlos, procesarlos y encarcelados, pero acá una brigada especial para combatir guerrillas, ellos disparan primero, preguntan después, ellos van a combatir con guerrilleros, inconvenientemente, se encuentran con un comunero que se encontraba trabajando en un tractor, lo matan por la espalda y arrestan a un joven aprendiz menor de edad, pero no encontraron la guerrilla. Entonces, es total y absolutamente desproporcionada la situación.

Pero, puede ser un montaje del gobierno, puede ser verdad el asalto y robo de vehículos, pero, aun así, es desproporcionado la forma de maniobrar de este comando Jungla, que obviamente tiene que salir de la Araucanía y se tienen que tomar las responsabilidades políticas correspondiente. Hasta el momento se han dado de baja un general, un coronel y los carabineros involucrados, pero nadie asume la responsabilidad política; como decía la antigua revista Topaze del personaje Moya, aquí no pagara Moya, aquí tiene que pagar, el Señor Ubilla, el Señor Chadwick, el Señor Mayol, que son los responsables políticos del contenido, no el señor Moya, porque aquí en Chile, siempre paga Moya y espero que esta vez paguen todos los responsables.  


Nelson Leiva Lerzundi
Cientista Político       


Intifada Mapuche


Intifada mapuche contra el gobierno y el comando jungla. Esto era lo que no queríamos, el accionar del gobierno y la forma poco inteligente y poco política de actuar ha generado esta intifada mapuche, si se le puede llamar así o guerra Santa.

Para continuar, ahora los mapuches han registrado masivas protestas en distintas ciudades del sur de Chile; en la séptima, octava y novena región, se han tomado algunos caminos, han quemado camiones en carreteras, han atacado helicópteros y tomados algunas haciendas. Todo un pueblo unido defendiendo su causa y reclamando justicia por muerte de Matías Catrilao.

Sin embargos, esto solamente gráfica, que los representantes moderados e inteligentes de los mapuches comiencen a percibir con viabilidad a la CAM y a todos estos organismos fervientes, que se validan con estos abusos, vengan de donde vengan, pero dan pie, para que se diga, ¡ahí está!, el único camino es la violencia, únanse a nosotros, no sacamos nada con dialogar, porque el estado sigue abusando.

Además, es indiscutible, porque el gobierno sigue maltratando, siguen engañando hasta el cansancio y todo elemento o proyecto de diálogo, el gobierno lo tira a la basura. Entendemos, no compartimos, por qué se desata este fanatismo, esta vez, este chorizo se lo va a tener que comer el gobierno de turno enterito y tendrá que asumir su responsabilidad política; que lo echamos de menos, en los Señores Chadwick, Ubilla, Mayol, Moreno y en el propio presidente Piñera, ¿para qué están? Están para gobernar este país, no sólo administrar y vemos que no hay autocrítica y no hay responsabilidad política tampoco.

Nelson Leiva Lerzundi
Cientista Político


La rebelión de los tira piedra de Ramón Arriagada


La rebelión de los tira piedra de Ramón Arriagada

Sin duda este libro regional que nos relata los acontecimientos acaecidos en Puerto Natales, en un día de enero 1919, donde se produce un enfrentamiento violento entre operarios de frigoríficos con la fuerza pública, quedando un saldo de 10 muertos.
Este relato atrayente de una parte de nuestra historia, una historia que se repite permanentemente en nuestra sociedad, donde la tensión del capital y trabajo;  que aún se mantiene hasta el  día de hoy, sumado, al que tiene el poder, los recursos, abusa de los mismos y dispone  de los derechos de los otros. Esto es fuertemente impresentable y que se ha dado en la historia de nuestro país  a lo largo de los tiempos.

Como enfatiza y deja claro en este libro Ramón Arriagada, el abuso que sufrieron estos trabajadores en la administración de su justicia. Un abuso de poder ejercido por del centralismo de la oligarquía santiaguina, quien entrego grandes extensiones de terreno a empresas para construir latifundios, frenando de manera brutal la fuerza pionera de la región. Donde el despotismo y  denostación a las clases sociales trabajadoras, las que eran sometidas permanentemente a prácticas de trabajo semi esclavista y, no entendiendo las necesidades que estas tenían.

Desafortunamente estas necesidades por sobrevivir en una región olvidada por todos, nos muestra cómo estos trabajadores de la explotadora tierra del fuego se rebelaron contra estos abusos, provocando los acontecimientos ya mencionados. Puerto Natales que es una ciudad pequeña, aislada y más aún en 1919, cuando ocurrieron estos hechos, donde los recursos eran escasos y de difícil arribo de los mismos. Estos trabajadores, en sus distintas negociaciones exigieron  la llegada de mercaderías y mejorar su calidad de vida, lo cual no ocurría, lo que finalmente los  llevo a una huelga, la que fue subiendo de nivel, terminando con una revuelta del pueblo, saqueando almacenes, interviniendo la fuerza pública con el pretexto de mantener el exclamado orden público, he interviniendo el gobierno central, cometiendo abusos, persecución y apresamiento de dirigentes sindicales, agravando de esta forma, aún más la situación.
Desafortunamente,  los que se creían tan regionalistas no apoyaron este movimiento, las fuerzas vivas de la ciudad tampoco, de Punta Arenas menos. Las autoridades concibieron acostumbradamente todo lo contrario,  y eso nos demuestra, que cada uno vela por sus propios intereses. Lo leído, nos muestra abiertamente dominación de poder, una dictadura gubernamental, un despotismo del centralismo político, obviamente, pero también una demostración, que el regionalismo se aplica de acuerdo a los intereses particulares de cada persona, y obviamente un movimiento obrero no iba a ser de importancia de todos. Estas injusticias, no se tocan, ni se enfrentan, con la rigurosidad con que se deberían y, hasta el día de hoy, estas injusticias se siguen manteniendo. Ya no, con esa misma violencia, que antes, mas soterradas, mas civilizadas, pero sigue habiendo en Chile injusticias sociales, siguen los gobiernos centrales no enfrentándolas  y aquí en la misma región sigue tratándose a los ciudadanos, de primera categoría y segunda categoría. Porqué el regionalismo las llevan las elites, y las elites defienden los derechos de las elites, y obviamente un sindicato obrero que lucha por mejor calidad de vida y aislamiento, no era de importancia para el país, para el gobierno regional y menos de la elite de Magallanes, que le dio la espalda brutalmente.     
                              
Nelson Leiva Lerzundi 
Cientista Político