De los moderados es la democracia

 

De los moderados es la democracia

 

El concepto más o menos generalizados de democracia, puede asociarse en los principios de la libertad, la igualdad, de la fraternidad, de la justicia social, de la participación, y a su vez en otras ideas como el gobierno de las mayorías representadas, del respeto a las diferencias ideológicas y de las minorías sociales, de la facultad de decidir, de elegir y de tomar decisiones responsablemente. 

Más aun, esta idea de democracia de grandes pensadores que han sido escritas en diversidad de medios, incluyen también los valores, actitudes, conductas democráticas y creencias que les permiten dar fruto. Por lo que, para poder alcanzar tal cantidad de principios y a su vez respetarlos, que determinamos que de los moderados es la democracia. 

En otras palabras, la democracia consiste en construir plataformas de diálogos que nos permitan llegar a acuerdos para poder trabajar juntos en la obtención de magnas conclusiones de un futuro democrático, donde ambos lados deben ceder para crear un clima de confianza que consiga construir estos. La democracia debe buscar el interés general, escarbar en los grandes consensos y lograr “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. 

Y sin embargo, de eso es lo que hemos carecido este último tiempo. Entender que el respeto a las diferencias y basándonos en aquello para llegar a los acuerdos es lo que los sectores políticos aún no han convenido. El pueblo estaba pidiendo cambios hace ya bastante tiempo, los cuales no llegaban. Así que como resultado aconteció este gran estallido social del 18 de octubre, obligando a que estos cambios llegaran por el producto del ahínco de las protestas. 

A pesar de todo, tras largas 15 horas de diálogo entre parlamentarios del ejecutivo y representantes de la oposición, a excepción del PC, se acordó un acuerdo por la paz social y una nueva constitución. Pero no existió en algunos parlamentarios la plena convicción que este acuerdo lo fuera. Recordemos brevemente que el Partido Socialista (PS), el Partido por la democracia (PPD), y la centro izquierda, estaban haciéndole el juego de suma cero al gobierno de turno (es decir, no dejarles aprobar ninguna idea a su beneficio), sumado a la nula capacidad política desenvuelta por el oficialismo quien se negaba a esta reforma constitucional por ser ideológicamente contraria a sus principios, fueron los partidos de centro los que buscaban incitar el diálogo y así destrabar el conflicto social por medio de este pacto. 

Esto nos convence aún más de este pensamiento que nos señala que de los moderados será la democracia y no de las actitudes revanchistas de uno u otro lado que no buscan dialogar, y de los discursos con retroexcavadora, discursos en lo que la población es ninguneada: como “levántese más temprano para irse al trabajo”, “en las mañanas el pasaje es más barato”, o “vayan a comprar flores porque están baratas” etc., terminan polarizando el ambiente y generando las protestas ya por todos conocidas. 

Así mismo, la democracia es para acordar, dialogar, dejar de lado nuestros dogmatismos pragmáticos, es buscar los acuerdos nacionales necesarios, el bien común, es pensar en el país. 

Y en cuanto al gobierno, este dejó de pensar hace mucho tiempo en el pueblo, mastica sus propios intereses al igual que la oposición. La izquierda, el centro, la centro izquierda y la derecha también dejaron de pensar en la Patria, en el pueblo, y tuvieron que ocurrir las gran recordadas protestas de octubre para que el país consiguiera que estos grupos pudieran reunirse a generar los acuerdos para una nueva Carta Magna que reemplace a la de 1980. 

No obstante, entendamos una cosa, para mantener un país estable se requiere moderación, se requiere tranquilidad. Esto no es como dicen algunos el partido del orden, este no es partido del orden, se habla de democracia, de escucharse, de ponerse de acuerdo. Todo esto trae el orden, porque sin este, sin democracia, sin acuerdos, los países no avanzan y sin democracia los países se mueren.

 

 

 

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista Político.

 

 

Están las personas en el centro

 Están las personas en el centro

 El argumento que hemos escuchado este último tiempo en las campañas políticas con las personas en el centro, sin embargo, en la realidad, verdaderamente están las personas en el centro de la política o solamente es un slogan de campaña. 

Por otra parte, qué duda nos cabe que es un gran eslogan de campaña, ya que debemos preguntarnos, existiendo en todas la regiones políticos de la coalición de gobierno ¿realmente ellos han tenido a las personas en su gobierno en el centro? ¿Han escuchado las necesidades de la ciudadanía? ¿Han actuado con misericordia y sentido cristiano con las penurias que dio la pandemia? ¿Han actuado con responsabilidad más allá de sus intereses personales? estas son las pregunta que nos tenemos que hacer cuando nos inquieren o nos dicen en una franja que las personas están en el centro. 

Estos pensamientos nos permiten abstraernos y a eso yo los invito, a pensar, pensar muy bien antes de emitir su voto y de leer muy bien los mensajes que se les entregan. 

  

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista Político 

viernes, 21 de enero de 2022

Qué es el progresismo

 Qué es el progresismo.

  

La idea del progresismo en política se ha instalado muy fuerte en el último tiempo. La izquierda, el centro izquierdo o los partidos que no son de derecha, bien representados por personalidades como Alejandro Guiller, se han adjudicado esta característica de progresistas porque ellos dicen buscar el progreso. Sin embargo, la derecha también lo persigue, busca los avances económicos, industriales y políticos de un determinado sector social, lógicamente diferente al que persiguen sus oponentes políticos, pero que de igual modo es un interés por el progreso. Entonces, surge la gran pregunta para todos sobre, ¿qué es este progresismo de lo que tanto se atribuyen?

 

Hay que considerar en primera instancia, que los sectores de izquierda, del mismo modo que los de derecha, buscan los avances económicos, políticos sociales de una establecida clase social. A su vez, el centro escudriña también los avances económicos y políticos de otro grupo social, quizás comparten algunos y agregan otros, pero también busca ese progreso. Al final, cada sector político acaba buscando un progreso bajo la concepción de sus ideologías propias, al grupo de enfoque propio.

 

Por lo demás, atribuir el progresismo como característica propia a una postura o ideología determinada, cuando el progresismo es básicamente una idea con un amplio espectro de conceptos asociados, es algo pretensioso o embaucador. Si vamos a hilar más fino, una persona que tenga un emprendimiento y que quizás no le guste la política, pero tiene negocio, esta buscará que su empresa prospere y, ¿qué es prosperar?, crecer, y ¿qué es crecer?, es progresar. Del mismo modo, una persona que tiene una discapacidad física y tiene un tratamiento, él busca quizás caminar, mejorar su calidad de vida y eso para él es un progreso. Hablar del mundo del progresismo, es hablar de progresar.

 

Entonces, podemos definir que el progreso es el avance que experimenta una persona a un estado mejor, más avanzado, más desarrollado. Esto incluiría un crecimiento en lo económico, social, política y espiritual. Además, cuando una sociedad se desarrolla continuamente en estas características, también hablamos de un progreso.

 

Todos progresamos y no hay ser humano o grupo social que no busque conseguirlo. Y aun así, claramente se establece que el mundo del progresismo, en el sentido político, se busca preferentemente a los representantes de la centro izquierda. Esa es la critica que deseo establecer acá.

 

El progreso lo hace la izquierda, la derecha, el centro y, generalmente la idea del progreso como se entiende en Chile, el progreso económico, básicamente es la derecha la que lleva el testimonio. Es así que el concepto progresismo que se le da a la centro izquierda, es sumamente errada, una idea ambigua que dentro de su discurso los políticos como Guillier lo complican, sin dejarnos claro que es lo que marca la diferencia a su progresismo.

 

Bien lo hizo el Partido Radical, el cual se llamaba radical porque quería hacer cambios radicales en un tiempo donde competían con los liberales. Estos buscaban el progresismo porque buscaba que Chile mejor, pero ellos no se llamaban progresistas por ello.

 

En conclusión, colocarle el mote de progresista a los partidos políticos considero es una situación injusta, un mote totalmente ridículo e irrelevante, porque la idea de progreso va más allá de cualquier sector político, va más allá de la política, porque abarca un todo, es casi filosófico. Este abarca el desarrollo humano, intelectual, económico, el crecimiento de una nación, de las ciudades en sí y la política no puede responder en todas sus aristas. Por lo tanto, no hay nadie progresista, el progresismo es una filosofía y es una filosofía que hace años tiene un nombre, humanista. La palabra progresismo es muy profunda y no debería ser usada en el vocabulario político hasta que se aclare bien etimológicamente como la estamos usando, porque así generamos solo confusión.

 

 

 

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista Político



 

 

El Nepotismo en chile

 El Nepotismo en chile

 Efectivamente, el nepotismo (trato de favor a familiares o amigos) es el Hiroshima y Nagasaki del sistema político, esta metáfora utilizada como ejemplo es eso bombas atómicas en el sistema político y democrático que está ingresando sin control en los poderes del Estado, en donde funcionarios públicos ubican a su parientes, ministros asientan a sus amigos, hermanos, primos; tenemos a un presidente que tuvo como ministro del interior a su primo. 

En otras palabras, es una realidad, es un síntoma de que hay una enfermedad en el sistema político, en la probidad y al parecer es un discurso que en todo el mundo quiere apelar, pero que al final no se hace bien, la contraloría; que también han tenido diferencias en sus filas, tampoco han sido capaces de evitar que estas situaciones no ocurran. 

Al parecer, en los gobiernos de Sebastián Piñera se ha notado más este nepotismo político que en los otros presidentes, sin duda, el no descubrió la pólvora, lo han hecho la mayoría de los presidentes, pero hay algunos gobernantes que han tenido la decencia de hacerlo sutilmente, lo concebían de tal manera que no se notaba tanto y no causaba tanto daño, sin embargo, siempre ha existido, pero el nivel de nepotismo que está estableciendo este gobierno ya es una cosa que no tiene nombre a juicio de muchos. 

Por otra parte, que el ministro de interior sea primo del presidente ya complejiza la cosa, es trabajar con los familiares, está bien, emplear las personas de tu confianza, de tu partido, pero que no sean familiares directos tuyos, acomodar a tu primo como ministro del interior es como si ubicaras a tu hermano, por lo tanto, el poder se concentra en una sola familia, obviamente, no le dan transparencia a el país, porque cuando el presidente sale al exterior deja a cargo del estado al primo o sea a un pariente, es una situación totalmente personalista, además, de favorecer a sus hermanos, primos, amigos en sus red de negocios que hemos ido conociendo en los medios de comunicación. 

Si bien, este gobierno ha hecho más visible estas fecas y obviamente, demuestran que el nepotismo al parecer llegó para quedarse, ¡ojo señores! cuando llega el nepotismo y se instala en el Estado no lo sacamos más, empiezan la coimas, las corrupciones y principiamos a convertirnos poco a poco en lo que no hemos sido nunca, un país bananero, por eso hay que estar al ojo fiscalizando, controlando que este tipo de comportamiento no se desborden.

 

 

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista político 

jueves, 13 de enero de 2022

Porque votamos los chilenos

Porque votamos los chilenos 


El gobierno dice que votamos por la violencia, otros por la dignidad y el real elector ¿Por qué?, esa es gran la pregunta y se dan un montón de argumentos y respuestas por él. El real elector vota por la tranquilidad, porque no los jodan, para vivir tranquilo, para que se le mejore la vida y no depender del Estado, más aún, que este lo proteja, el ciudadano elige para tener más posibilidades de trabajo, poder desarrollarse, dar a conocer sus ideas, que exista libertad de expresión, para que un gobierno haga su pega, para eso sufraga. 

Entonces, cuando vemos en el fondo que los extremos te ofrecen o más estado o seguir con lo mismo tú te preguntas que fue lo que no entendieron del 18 de octubre, que no comprendieron de los cambios políticos, que no captaron del resultado de la constituyente, que ignoraron de todos los procesos sociales que hemos vivido en todos estos 2 años. 

Predigo, que no han razonado mucho y que obviamente la multitud no ha aprehendido mucho ya que cae en esta inercia, en estos juegos, en los extremos, confía y no piensa en el futuro, en la gobernabilidad de un país y que al ir a emitir el voto a una elección se está regalando un cheque blanco a un determinado candidato o agrupación política, no obstante, esta debe ser fiscalizada y cumplir con lo que promete y mantener un mínimo de gobernabilidad,  aunque, al parecer eso no nos importa ya que observamos una actitud estoica e irresponsable de nosotros mismos como ciudadanos al ver los resultado que se dan en las encuestas preliminares y en la actitud indolente y diligente de muchos sectores políticos que nos han llevado a los extremos. 

 

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista Político


El Nepotismo en chile

 

El Nepotismo en chile 

Efectivamente, el nepotismo (trato de favor a familiares o amigos) es el Hiroshima y Nagasaki del sistema político, esta metáfora utilizada como ejemplo es eso bombas atómicas en el sistema político y democrático que está ingresando sin control en los poderes del Estado, en donde funcionarios públicos ubican a su parientes, ministros asientan a sus amigos, hermanos, primos; tenemos a un presidente que tuvo como ministro del interior a su primo. 

En otras palabras, es una realidad, es un síntoma de que hay una enfermedad en el sistema político, en la probidad y al parecer es un discurso que en todo el mundo quiere apelar, pero que al final no se hace bien, la contraloría; que también han tenido diferencias en sus filas, tampoco han sido capaces de evitar que estas situaciones no ocurran. 

Al parecer, en los gobiernos de Sebastián Piñera se ha notado más que en los otros presidentes él nepotismo político, sin duda, el no descubrió la pólvora, lo han hecho la mayoría de los presidentes, pero hay algunos gobernantes que han tenido la decencia de hacerlo sutilmente, lo hacían de una manera tal que no se notaba tanto y no causaba tanto daño, pero siempre ha existido, pero el nivel de nepotismo que está estableciendo Piñera ya es una cosa que no tiene nombre a mi juicio. 

Primero que nada que el ministro de interior sea primo del presidente ya complejiza la cosa, es trabajar con los familiares, está bien colocar las personas de tu confianza, de tu partido, pero que no sean familiares directos tuyos, colocar a tu primo como ministro del interior es como si ubicaras a tu hermano, por lo tanto, el poder se concentra en una sola familia, obviamente no le dan transparencia a el país, porque cuando el presidente sale al exterior deja a cargo del país al primo o sea a un pariente, es una situación totalmente personalista, además de favorecer a sus hermanos, primos, amigos en sus red de negocios que hemos ido conociendo en los medios de comunicación. 

Si bien, este gobierno ha hecho más visible estas fecas y obviamente, demuestran que el nepotismo al parecer llegó para quedarse, ¡ojo señores! cuando llega el nepotismo y se instala en el Estado no lo sacamos más, empiezan la coimas, las corrupciones y principiamos a convertirnos poco a poco en lo que no hemos sido nunca, un país bananero, por eso hay que estar ojo fiscalizando, controlando que este tipo de comportamiento no se desborde.

  

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista político

jueves, 6 de enero de 2022

El nuevo chile político, un gobierno con varias oposiciones

 

El nuevo chile político, un gobierno con varias oposiciones 

Sinceramente, estos va a ser difícil, que el sistema político, el gobierno de turno, los mismos partidos políticos, la misma oposición, los mismos ciudadanos, se acostumbren y que en este momento no entiende mucho lo que está ocurriendo. 

En este instante tenemos un multipartidismo ( Sistema político compuesto por muchos partidos políticos que compiten por el poder) y este multipartidismo nos obliga a que sobrevengan negociaciones, que el gobierno atienda y convoque a la oposición a conversar, conseguir acuerdos, porque el gobierno de turno puede ser un gobierno de derecha, de centro o de izquierda y que va a tener múltiples oposiciones, como muestra, al momento está gobernando la centroderecha a derecha formada por la alianza de Chile vamos formada por cuatro partidos: UDI, RN, PRI, Evópoli, por su parte también tenemos como oposición a la nueva mayoría ( Partido Socialista, Radicales, PPD, Comunistas, DC) por otro lado Apruebo Dignidad (Frente Amplio, Chile Digno: PCCh, FRVS, RD, CS y Comunes) aparte, FA, humanistas, liberales y revolución  democrática y otros partidos más chicos que también son oposición, amplitudes, ciudadanos que todavía están fuera de la mesa, pero que en algún minuto tendrán que entrar y sabremos si son oposición o gobierno según quien gobierne. 

En el fondo vemos que hay un multipartidismo que se está afianzando, por lo tanto quien gobierne centro, Izquierda, derecha, coaliciones o partidos únicos van a tener que darse cuenta que deben negociar con estas múltiples oposiciones, conversar, dialogar, tendrán que otorgar en algunas oportunidades y negar en otras, la oposición por su parte tendrá que hacer lo mismo, porque en este instante nadie tiene una mayoría absoluta, se tendrá que negociar los cargos públicos y en el congreso se va a volver al etapa de los 3/3 o 4/4. 

Entonces, como lección para evitar lo que ocurrió en 1973 tendrán que abrirse mucho más para negociar y a no jugar el juego de suma cero, de perjudicarse mutuamente, entender que las oposiciones están para pensar en el país, no para perjudicar al gobierno de turno y el nuevo gobierno no tendrá que ser decididamente soberbio de creer que tendrá mayoría absoluta; que puede que la obtenga, pero si no la obtiene tendrá que verse obligado a permutar. 

Es decir, cambio el escenario político y ya es hora de que todo el mundo lo entienda, ya que volvimos a fojas cero, como era la esa política normal de chile antes del golpe, salimos de esas alianzas o conveniencias y volvimos a como era un Chile plural, multipartidista, donde cualquiera que tiene una idea política madura puede expresarla y puede tener representación parlamentaria, por lo tanto señores armarse de paciencia a escucharse porque habrá mucho que negociar, hay que negociar un acuerdo entre todos y entender que el país necesita que nos integremos y tomemos en cuenta a todos los que son y los que no están.

 

 

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista Político

El menor de todos los males

 

El menor de todos los males 

Efectivamente, cuando nos preguntamos cuál es el menor de todos los males en una democracia es muy difícil percibirlo, porque que son muchos los males: la demagogia, la corrupción, el nepotismo, la ineficacia, la ineptitud, la dejación, la burocracia. 

Por el contrario, no importa en qué parte del planeta existamos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido que tratar con las instituciones públicas sufriendo verdaderas pesadillas burocráticas (bucles burocráticos); papeleos, llamadas telefónicas, vuelva mañana, tiene que traer este documento, repitiéndose hasta el cansancio, quizás para algunos este podría ser el menor de todos los males, puede parecernos una incoherencia, ya que es uno de los males que más nos aqueja y que más odiamos los ciudadanos, porque nos demoran las respuestas. Tal vez, la burocracia, es un mal necesario para cumplir con estos conflictos jurídicos que se requieren para realizar los trámites públicos, quizás no tienen la velocidad que uno quisiera y que no se aplican de acuerdo a nuestros intereses, si no que van al ritmo y velocidad que quieren darles las oficinas públicas. 

Sin embargo, el Estado, el gobierno y la administración pública para otros serian el menor de todos los males; comparado por cierto con la corrupción, la demagogia, el nepotismo, que para la mayoría son los males mayores que toda democracia tiene y que aún no son totalmente controlados en su totalidad, trayendo males y prejuicios. Por otra parte, usted a un funcionario público lo pude denunciar a sus superiores, puede enfrentarlo, tratarlo de tú a tú, y bien sabemos que cuando hacemos un trámite burocrático no vamos a demorar un buen tiempo, entonces uno se prepara mentalmente para ello, por lo tanto, la burocracia a mi entender es un mal necesario y el menor de todos los males.

 

Nelson Leiva Lerzundi

Cientista Político